El Campello acoge la presentación de un libro sobre la imagen del pueblo gitano en la literatura y el cine

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Updated: abril 27, 2026

El Centro Social “El Barranquet” de El Campello acogió ayer la presentación del libro “La imagen del pueblo gitano de la literatura al cine”, de Emilio Israel Cortés y Sally Cortés, en un acto que se convirtió en una profunda reflexión sobre los estereotipos históricos que siguen marcando la percepción del pueblo romaní.

El acto contó con la presencia de los autores, y entre el público se encontraba el alcalde, Juanjo Berenguer, junto a concejales Maricarmen Alemany (de Bienestar Social, organizadora del evento), Cristian Palomares, Rafa Galvañ, Raquel Marín, Yeray Hernández y Paco Toni Palomares.
Emilio Israel Cortés es un autor e investigador especializado en el análisis cultural y literario de la representación del pueblo gitano, y Sally Cortés desarrolla su trabajo desde una perspectiva que combina la investigación académica con la experiencia personal.

Durante su intervención, el primero explicó que el libro nace con una doble misión: acabar con la imagen construida históricamente sobre el pueblo gitano y reclamar una narrativa propia.
“El problema no es que existan estereotipos, sino que en nuestro caso se han convertido en prejuicios asumidos como reales”, señaló. “Con otros colectivos sabemos que son simplificaciones, pero con el pueblo gitano se han normalizado hasta condicionar la vida diaria”.
El autor mencionó situaciones de discriminación que siguen produciéndose hoy en día, como dificultades para acceder a vivienda o actitudes de sospecha en espacios cotidianos. “Llega un momento en el que no importa tu formación o tu trayectoria: solo tu identidad”, afirmó, calificando esta realidad como “un fracaso de la democracia”.

Cortés contó que el origen de estos prejuicios viene de la llegada del pueblo gitano a Europa y su persecución. Recordó que no fueron criminalizados por delitos, sino por su propia condición: “Fueron convertidos en chivo expiatorio de los problemas sociales”.
El escritor destacó episodios históricos, como las detenciones masivas de población gitana en España, que afectaron incluso a familias plenamente asentadas. “No detuvieron a delincuentes, detuvieron a vecinos”, explicó, subrayando que estos procesos rompieron estructuras sociales y explican algunas dinámicas posteriores. “Si no conocemos lo que ha pasado, es muy fácil juzgar sin entender”, añadió.

EL PAPEL DE LA CULTURA

Uno de los ejes centrales de la charla para él, fue el papel de la cultura en la construcción de esa imagen. Según explicó, tanto la literatura como el cine han actuado como vehículos de transmisión de estos prejuicios durante siglos.
“La forma cambia, pero el fondo sigue siendo el mismo”, dijo, señalando que incluso en producciones actuales se repiten patrones: del gitano “pintoresco” del cine clásico a figuras asociadas hoy al crimen organizado.

También mencionó especialmente la representación de la mujer gitana: “Antes era presentada como peligrosa, libre e incontrolable; ahora aparece como víctima sometida. Cambia el enfoque, pero el mensaje sigue siendo negativo”.
Por su parte, Sally Cortés combinó el análisis académico con vivencias personales para evidenciar la persistencia de estos estereotipos. A través de una anécdota, mostró cómo ciertas ideas siguen arraigadas: “En pleno siglo XXI, se sigue dando por hecho que una mujer gitana sabe leer la mano. Nadie lo cuestiona”.

La autora relató también un episodio de su infancia en el que fue acusada públicamente por el simple hecho de ser gitana: “Con siete años entendí que decir quién era podía traerme problemas”.
En literatura, mencionó cómo obras clásicas han contribuido a fijar estas imágenes, citando La gitanilla de Miguel de Cervantes como ejemplo de cómo se escribe “desde lo que se oye y no desde el conocimiento”, generando una visión que se ha perpetuado durante generaciones. Ella también hizo especial hincapié en el papel de la mujer gitana y su negativa representación.

Ambos autores coinciden en que la raíz del problema está en la falta de conocimiento y en la ausencia del pueblo gitano en los relatos oficiales. “No aparecemos en los libros de historia, pese a episodios gravísimos”, lamentó Sally Cortés, quien defendió la necesidad de una educación basada en la igualdad para evitar la transmisión de prejuicios. “Si no rompemos esos patrones desde la base, se seguirán repitiendo generación tras generación”, advirtió.
Su libro engloba exactamente todo lo anteriormente mencionado, pues analiza cómo la literatura y el cine han construido durante siglos una imagen estereotipada del pueblo gitano, alejada de su realidad. Su objetivo es desmontar esos clichés y reivindicar que la representación del pueblo romaní debe hacerse desde su propia voz y experiencia.

El acto terminó con una llamada a la reflexión. Emilio Israel Cortés insistió en la necesidad de diferenciar entre ficción y realidad y de cuestionar las imágenes que se consumen en cine y televisión. «No podemos seguir creyendo que lo que vemos en series o películas es la realidad del pueblo gitano”, afirmó, al tiempo que defendió la importancia de que surjan nuevas voces dentro del propio colectivo: “Es necesario que haya más creadores gitanos, más historias contadas desde dentro y con rigor”.
Después de más de seis siglos de convivencia, ambos coincidieron en una idea que fue clave: “No es normal que sigamos siendo unos desconocidos”.